
Ojalá la muerte, signifique vivir un sueño. Con tantas complejidades la de nuestro cerebro, qué le costaba, generar un sistema, que al morir, active un sueño eternamente real. Digo, habiendo tantas creencias y religiones, a las cuales, mi alma no confío... ¿Por qué puede ser muy difícil que podamos disfrutar después de la muerte?
Esperar con ansias mucho tiempo, para caer a la realidad y darse cuenta de que no hay nada del otro lado, puede ser duro. Pero más duro es, no esforzarse por lo que uno quiere o necesita.
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